miércoles, 6 de agosto de 2008

LAS CÉLULAS y sus antecedentes bíblicos e históricos

La estrategia bíblica de la atención y cuidado de grandes masas de personas, invariablemente ha seguido una estructura basada en la concentración en los pequeños grupos, esto se corresponde claramente con los más fundamentales elementos del pensamiento cristiano acerca de Dios. Graham comenta:

"Nuestro Dios, quien es perfecto es conocido por nosotros como el Dios trino, él vive en eterna comunión en tres personas, y nos ha creado para vivir en comunidad, y la expresión más obvia de este principio es la familia. Dios hizo simplemente imposible entrar a la raza humana sin ser parte de un pequeño grupo lleno de amor. El matrimonio no es solamente el medio de la reproducción humana, sino el hogar que éste forma, se convierte en el centro de aprendizaje primario".[1]

Los pequeños grupos ofrecen el espacio más adecuado para el discipulado, en ellos se establece el ambiente para hacer realizable el cumplimiento de preceptos neotestamentarios que incluyen la expresión “unos a otros”: Amarnos unos a otros (Romanos 8:13); Recibirnos unos a otros (Romanos 15:7); Amonestarse unos a otros (Romanos 15:14); Cuidarse unos a otros (1° Corintios 12:25); Llevar las cargas unos de otros (Gálatas 6:2); Pertenecer unos a otros (Efesios 4:25); Perdonarse unos a otros (Efesios 4:32); Consolarse unos a otros (1° Tesalonicenses 4:18); Edificarse unos a otros (1° Tesalonicenses 5:11); Orar unos por otros (Santiago 5:16), etc.


De esta manera los grupos pequeños (que llamaremos células) ofrecen la oportunidad de llegar a conocer al otro, apreciarse mutuamente, compartir cargas entre sí, y hacer cosas juntos. Capacita a las personas a salirse de una mentalidad de espectador y convertirse en un participante con otros en el mismo ministerio.[2]

Esta concepción en la que el todo se divide en partes, y de esa manera se produce el control necesario para lograr dirigir una gran multitud, es desde el punto de vista bíblico bastante antigua, este es el caso del pueblo de Israel cuando Moisés lo separa en tribus y familias, y se asignan jueces para lidiar con los problemas que se originan en la nación (Éxodo 18:21).

El Nuevo Testamento nos habla de la manera en que Jesús inicia su ministerio, y lo que constituyó su estrategia fundamental para alcanzar al mundo. Él escogió entre sus seguidores a un grupo lo suficientemente pequeño de hombres (sus Doce) con los cuales poder trabajar de manera efectiva en su formación. Estos hombres no sólo serían sus ayudantes, estas personas serían llamadas a dar testimonio de Jesús, y a su vez formarían a otros para continuar esta obra (Mateo 28: 18-20; 2° Timoteo 2:2), y aunque Jesús dedicó tiempo a las masas, y a otros grupos e individuos particulares, Jesús tuvo una especial dedicación a este grupo. Ahora, cuando Jesús les dice a sus discípulos que hagan también discípulos, obviamente la imagen inmediata en sus mentes de lo que esta misión significaría, es la vivencia que ellos mismos tuvieron al lado del maestro.

A nuestro parecer, uno de los pasajes bíblicos que revela de manera más explícita este principio del ministerio de Jesús es Mateo 9:35-38 al 10:1-4: el vs 35 nos presenta a Jesús realizando su actividad ministerial; el vs 36 nos muestra a Jesús mirando a las multitudes, con ojos de compasión, él aprecia la necesidad de la gente, especialmente la necesidad de liderazgo y dirección, estaban “desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor”; en el vs 37 le presenta a sus discípulos la necesidad de obreros o líderes para la multitud, y el problema de que hay pocos dispuestos a servir. Obviamente, la necesidad de líderes no es satisfecha por una sola persona, sino que la multitud debe ser atendida en grupos por muchos líderes para suplir a cada uno su necesidad. Además de esto, al pedirle a los discípulos orar por obreros para la mies, esto generará un compromiso, pues no se puede orar sinceramente, y con una verdadera carga de oración, cuando no se está comprometido personalmente con el motivo de esa rogativa, pues el ruego encierra en sí mismo una apasionada intensidad en la comunicación con Dios. Luego el vs 1 del capítulo 10 nos presenta a Jesús dando los primeros pasos en función de la necesidad de las multitudes, la cual iniciaría su solución al llamar a Jesús a un grupo pequeño, sus doce discípulos, quienes le acompañarían y serían formados para la misión.

Jesús nos muestra, por medio de su ministerio con los doce, algunos principios que son adecuados para el discipulado cristiano de todos los tiempos. El practicó una selección para el servicio que estuvo precedida por la oración, buscó a quienes le seguirían (Lucas 6:13). Vivió el servicio ante ellos siéndoles un ejemplo vivo de lo que esperaba de sus doce (Mateo 20:28). Jesús se asoció con ellos, les dedicó tiempo y se quedó con ellos (Marcos 3:14). Les enseñó la obediencia y la esperó de ellos (Juan 14:23). Jesús practicó más la demostración que la enseñanza por medio del discurso (Juan 13:15). El Señor manifestó su confianza en estos hombres, les delegó responsabilidades envolviéndolos así en el ministerio (Lucas 10:1). Jesús practicó la supervisión, él hizo que sus discípulos le rindieran cuenta de las asignaciones que habían recibido (Lucas 17:11). Finalmente, el Señor también enseñó a sus discípulos a reproducirse y multiplicarse espiritualmente (Juan 15:16).

Ahora bien, en tiempos de la primera oleada evangelizadora de la Iglesia, ella no era concebida como un tipo de sociedad religiosa organizada, es decir: desde el punto de vista sociológico, no estamos hablando de una religión institucionalizada, sino de una secta naciente, perteneciente al judaísmo, y posteriormente en la medida en que se genera el crecimiento de impresionantes proporciones que reportará la Iglesia primitiva, se genera la imperiosa necesidad de generar una organización que sirviera para sostener la tremenda estructura masiva que se estaba incorporando a la comunidad de fe que estaba trastornando al mundo conocido de la época. Esta comunidad tuvo que enfrentar las adversidades que se generaron al romper los paradigmas religiosos y culturales de su tiempo, y toda la adversidad espiritual dirigida contra la Iglesia que irrumpe en la realidad humana, todo esto demandará soluciones pragmáticas para la subsistencia y desarrollo de la naciente comunidad cristiana, y lo obvio fue el inicio (en primer lugar por razones prácticas y en segundo lugar para evitar perecer en la persecución) de una evangelización localizada en las casas.

Ya desde los primeros tiempos del cristianismo, las casas tomaron un papel preponderante en la vida de la iglesia; encontramos en el Nuevo Testamento el uso de las casas como elemento importante en el ministerio cristiano: Jesús ministró consecutivamente en las casas (Mateo 9:10), realizó sanidades en las casas (Mateo 9:23-24), usó las casas para reunirse con sus doce (Marcos 9:33-35), la santa cena se compartió por vez primera en una casa (Mateo 26: 17-18), y muchas otras vivencias importantes de la iglesia acontecieron en casas; sabemos que la Iglesia comenzó a reunirse en casas, hombres como Pedro, Pablo y otros se convirtieron en buenos evangelistas para las casas, la Iglesia inicia una poderosa avanzada y recibe promesas para la salvación de “toda la casa”; veamos sólo algunos ejemplos en el libro de los Hechos: Hechos 2:2 registra que la Iglesia estaba reunida en una casa el día de Pentecostés cuando fueron llenos del Espíritu Santo, Hechos 10 registra la evangelización de Pedro en la casa de Cornelio, Hechos 12:12 muestra a la iglesia orando en la casa de Maria la madre de Juan Marcos, Hechos 16 narra como Pablo y Silas testifican del Señor al carcelero ganándolo a él y a todos los de su casa, Hechos 16:40 reseña como los creyentes son consolados en la casa de Lidia, y de la misma forma podemos reconocer el uso de las casas en diferentes momentos de gran relevancia en el desarrollo de la iglesia primitiva y de algunos de los más importantes movimientos cristianos en la historia; y es que las casas sirvieron al propósito de proveer la intimidad, confianza y familiaridad necesaria para la consolidación de estas primeras comunidades.

Ahora, mucho más adelante en la historia, nos resulta interesante la estrategia evangelizadora observada durante el ministerio del célebre predicador John Wesley, quien fuera responsable de dirigir uno de los más influyentes movimientos evangelizadores en la historia del cristianismo. Wesley en realidad fue uno de los pioneros de la evangelización en pequeños grupos (como los conocemos actualmente), para fines del siglo XVIII su movimiento involucraba a unos diez mil grupos llamados “clases”. Estas fueron la respuesta de Wesley ante el enorme crecimiento de las “sociedades” que eran el esquema inicial usado por Wesley. Las clases eran dirigidas por los llamados “jefes de vida piadosa”, quienes dirigían a sus grupos una vez por semana en la realización de actividades tales como el estudio de las Escrituras, la oración, la recaudación de fondos para la causa, y la conversación acerca de asuntos religiosos, los jefes de estos grupos no eran personas con una destacada educación o prestigio social, eran más bien personas que debían tener cierta calidad de vida cristiana, sabiduría y profundidad en su fe, y siendo que habían grupos y sociedades destinados a reunir gente con características homogéneas entre sí (hombres, mujeres, jóvenes) se generó un fuerte liderazgo de mujeres, y un importantísimo desarrollo del ministerio de los laicos, luego fueron miles y miles de personas las que participaron de estos pequeños grupos.[3] Para Wesley era fundamental que cuando alguna persona era realmente convertida formara parte de uno de estos pequeños grupos, de hecho él estaba más interesado en el discipulado que en la decisión, y es en este ámbito en el que se realizó la mayor parte de la obra evangelizadora y pastoral auspiciada por Wesley, él predicaba y luego invitaba a las personas a unirse a uno de estos grupos de tal manera que el objetivo de su predicación era el establecimiento de nuevos grupos, los cuales eran formados de una docena de personas, y al pasar de este número se dividían para formar un nuevo grupo.

Ahora bien, el sistema celular, tal como lo conocemos actualmente, tiene una enorme deuda con el pastor Paul Yonggi Cho, quien participará del desarrollo histórico del movimiento celular desde la Iglesia del Evangelio Completo Yoido en Seúl, Corea, que fuera fundada por él mismo y que se convirtió en la iglesia más numerosa del mundo, y cuyos fundamentos han sido el trabajo celular. Luego de esta corriente se han generado extraordinarios movimientos y variables que han contribuido con los más exitosos esfuerzos de evangelización de la era contemporánea, especialmente el G12 recientemente asumido por la misma iglesia de Corea.


CUESTIONARIO

1. Explique de qué manera los pequeños grupos ofrecen el más adecuado ambiente para hacer realizable el cumplimiento de preceptos neotestamentarios que incluyen la expresión “unos a otros”.

2.Mencione los principios que se observan en el discipulado de Cristo.

3.Comente Mateo 9:35-38 al 10:1-4 según lo estudiado en esta lección.

4. Explique el papel que jugaron las casas y los pequeños grupos reunidos en ellas , en el desarrollo de la iglesia primitiva.

5. Comente acerca de la estrategia ministerial usada por Wesley en el desarrollo de su misión.
6. Comente la contribución del ministerio del Pastor Paul Yonggi Cho en el trabajo celular.
____________________
[1] Billy Graham Center. Haciendo discípulos. Miami, EE.UU: Logoi, Inc. 1994, Pág. 182.
[2] Ibid; p. 184.
[3] Justo L Gonzalez. La era de los dogmas y las dudas. Colombia: Editorial Caribe, 1982, Pág. 188.


Tomado La Iglesia Celular de José Piñero.

sábado, 26 de julio de 2008

Bienvenida Ailyn


Pensar que conozco a Oscar y Nohemí desde que estaban pequeños, ¡como pasa el tiempo! No me imaginé en esos días que les estaría felicitando hoy por el nacimiento de su segunda hija, pero en fin. Por este medio les hacemos llegar nuestras felicitaciones, no sólo las nuestras que ya se la dimos en la clínica, sino la de su familia en Cristo del Centro Cristiano de Los Teques. Esta hermosa niña tan parecida a los dos y tambén a su hermanita ha venido en hora buena para ser consuelo, bendición, y alegría para toda la familia. Una nieta más para Nicolasa y la más pequeñita de la familia. Ahora vayan estas palabras de solemne exhortación para Nancy, Nohemí, y Hector, "¡y ahora busquen con toda diligencia al varón!". Si muchachos perseveren con todo denuedo en la busqueda de los varones, Ailyn Paola necesita también hermanitos y primitos, vamos, vamos, vamos, animo.

Bueno, dejandonos de bromas, agradezco a Michelly por enviarnos la foto y ratificamos una vez más nuestro cariño a la familia, nuestras felicitaciones, y una calurosa bienvenida a esta preciosa bebé.

Les dejamos esta lectura a Oscar y Nohemí en Deuteronomio 6:4-9.


4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;
9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.


Saludos y bendiciones.

miércoles, 23 de julio de 2008

Anuncio de la Pastoral Infantil




Bienvenida Alánys

¡Cuanta dicha, cuanta bendición, cuanta alegría!
Estamos estrenando un nuevo miembro en la iglesia y en la familia Romero Graterol, se trata de Alanys Camila, la bella niña de Robert y Anita. Nació el lunes 21 de Julio en horas de la mañana, pesó 2.700kg, y midió 47 cm.
Anita se pasó el embarazo cargando una barriga monumental, y no hacía caso cuando se le mandaba a su casa. Luego, en la fiesta aquella que no sé cómo se llama, ustedes saben, esa donde se le regalan cosas a la niña por nacer y se le ponen penitencias a los padres y a los que asisten, Anita se la pasó cargando los regalos para la niña, así que si usted quiere llevarle un regalo, le recomiendo que se lo den en efectivo para que Alanys ya vaya teniendo su primera cuenta bancaria.
Robert y Anita están felices (como siempre) ellos son unos maravillosos líderes, y su ministerio es todo un enjambre de amistad, bendiciones, compromiso, y buenos momentos.
Felicidades muchachos y que Dios les bendiga, les dedico el Salmo 127.


1 Si Jehová no edificare la casa,
En vano trabajan los que la edifican;
Si Jehová no guardare la ciudad,
En vano vela la guardia.
2 Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar,
Y que comáis pan de dolores;
Pues que a su amado dará Dios el sueño.
3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.
4 Como saetas en mano del valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud.
5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos;
No será avergonzado
Cuando hablare con los enemigos en la puerta.


¿Por qué llora la niña?

Video y fotografías tomados por Débora Piñero vía celular. ¿Quieres que publiquemos fotos videos de otros nacimientos en la iglesia, envíanos las fotos y códigos HTML a nuestras direcciones de correo y con todo gusto lo haremos.

Os volveré a ver

Tristeza y Eterno Consuelo

22 También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. 23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
Juan 16:22-23

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Cuando el Señor dice estas palabras estaba cercano a dar su vida en la Cruz. En nuestro caso aunque no sabemos cuán cercanos estamos de la realidad de la muerte, somos conscientes de lo fugaz de la existencia humana.
La inminencia de la separación estaba dominando el ambiente y los discípulos estaban impresionados. Nosotros también al recibir la noticia de la separación de un ser querido, nos sentimos desconcertados.
El Señor quería darle fortaleza a los discípulos ante la situación difícil que se aproximaba. Dios quiere confortarnos cuando alguno de nuestros más queridos pasa por “el valle de sombra de muerte”. En ese momento podemos mirar a Cristo, pues sólo él “tiene palabras de vida eterna” (Juan 6:68).
Es Jesús quien le da a los suyos una palabra de esperanza y seguridad (16:22). Es esa maravillosa esperanza que también nosotros tenemos y con la cual vivimos (1ª Cor. 15:20).

Las palabras de Cristo son francas y realistas.
El dice: “vosotros ahora tenéis tristeza…”
Estas palabras de Jesús no pretenden desconocer la realidad, los sentimientos, o el dolor humano. Sino que muy por el contrario hay profunda claridad.
Es bueno que, al igual que enfrentemos la vida y el futuro con valor honestidad (incluso emocional). Pues así como Jesús fue consciente de la tristeza de los discípulos, también lo es del dolor ante la partida de nuestros seres queridos.
Ninguno escapa de las realidades de la vida, y menos de la realidad de la muerte. Así como los íntimos de Jesús estaban tristes, nosotros también sufrimos, y no puede ser de otra manera, pues la ausencia del padre amoroso, del esposo fiel, del hermano entrañable, del amigo querido, no son cosa sencilla de asimilar.
Nuestro hermano Rafael Ventura significó mucho para su familia y para nosotros que le disfrutamos como amigo, hermano, hombre colaborador, generoso y espiritual. Su taxi fue instrumento de trabajo pero también el púlpito para evangelizar, la oficina para aconsejar, allí compartió la esperanza de las novios que llevaba a la iglesia para el día de bodas, pero también compartió las preocupaciones de algún hermano que tenía que salir muy tarde o muy temprano a resolver una emergencia, y tantas vivencias cargadas de alegría, buen humor, y hasta de regaños de hermano mayor y hombre sabio.

Con la partida de nuestro hermano sentimos una gran ausencia, pero al mismo tiempo la presencia de Dios que todo lo llena, y junto a ello la promesa de Jesús que dijo: “pero os volveré a ver…”
Y es que Jesús habla desde sus propias y seguras certidumbres. Esa realidad fue corroborada por el hecho de que murió pero resucitó cumpliendo así lo dicho en Juan 10:18. Así también creemos que se cumplirá lo prometido en (Juan 14:1-3; 17:25, 26).

La resurrección de Cristo nos muestra que la verdad, el amor, la fe, la vida, y la justicia son más fuertes que la muerte. Y si Cristo resucitó también nosotros resucitaremos. Si él vive, nosotros viviremos y estaremos con él (Juan 14:1-3; 17:24).

Joh 14:1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Joh 17: 24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.
25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.
26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Cristo nos asegura que le volveremos a ver, y esa promesa es también segura en boca de quienes han partido con Cristo para con quienes comparten la bendición de la salvación. El creyente puede repetir a los salvos las palabras del Señor: “os volveré a ver…”
Luego el Señor dice: “Se gozará vuestro corazón y nadie os quitará vuestro gozo…”
Estas palabras nos confortan, pues aunque hay una inevitable tristeza por un tiempo. Hay gozo en el corazón porque a pesar de todo sabemos que quienes son salvos van a estar con el Señor, y nosotros un día nos reuniremos con El Señor y con todos los que son suyos.
Damos gracias a Dios porque en Él encontramos nuevas fuerzas y motivos para vivir. Junto a Él sentimos que la vida no se acaba. En Cristo hay verdadera esperanza.


miércoles, 16 de julio de 2008

¿Cómo Consolidarás?


Nos da mucho gusto felicitar a todos aquellos que han participado en el programa de evangelización “Proyecto Felipe”, son muchos los que han aprendido de la Palabra de Dios y han orado para entregar sus vidas a Cristo.
Ahora, debemos preguntarnos ¿Qué haremos para ayudar a quienes han creído para que sean consolidados en la fe? Estamos seguros de que tu respuesta no sólo ayudará en tu reflexión personal, sino que será de ayuda a otros al recibir de personas como tú ideas e inspiración que contribuyan con la realización creativa y comprometidamente en el desarrollo del discipulado cristiano.
Saludos y bendiciones a todos, sigamos adelante.

Romanos 16:24-27